
XALATLACO: ENTRE EL DISCURSO DE SANGRE Y LA COMPLICIDAD CRIMINAL
XALATLACO, EDOMEX. – El bosque ya no susurra; grita. Pero sus gritos son ahogados por el rugido de las motosierras y el silencio de un Estado que solo aparece para recoger cuerpos, no para proteger la vida. Mientras el gobierno alardea sobre enfrentamientos y la muerte del talamontes Aldo Pliego, la realidad en las calles de Xalatlaco es una bofetada de cinismo: la tala no solo sigue, desfila escoltada por la impunidad.
El «Desfile del Ecocidio» a Plena Luz del Día
La humillación es diaria. Los camiones cargados con madera ilegal no se esconden; transitan con soberbia por la avenida principal del pueblo. A la vista de todos, los aserraderos clandestinos operan como negocios legítimos bajo la mirada cómplice —o comprada— de las autoridades. No hace falta inteligencia militar para encontrarlos: están ahí, a los ojos de una policía local que, lejos de detenerlos, parece cuidar el paso del botín.
Complicidad: El Cáncer que Consume el Bosque.
La presencia de la Guardia Nacional se ha vuelto un mito urbano, una fuerza «fantasmagórica» , una burla que solo sirve para la foto oficial. La comunidad de Xalatlaco denuncia lo que nadie en el poder quiere admitir: existe una colusión directa entre quienes deben vigilar y quienes destruyen. Mientras el gobierno presume un abatido, cientos de camionetas bajan el futuro de nuestro oxígeno sin que un solo policía estatal o municipal les marque el alto.
Xalatlaco: Tierra de Nadie, Botín de Muchos.
La comunidad lanza un grito de auxilio que las autoridades ignoran. No se necesitan operativos de «entrada por salida» que solo alborotan el avispero y dejan tras de sí violencia; se exige una base de operaciones definitiva y una depuración inmediata de los cuerpos policiales. Si la autoridad tiene ojos para ver los aserraderos, pero no manos para clausurarlos, entonces el Estado es el principal talamontes.
El Agua: Una Sentencia de Sed
El daño en Xalatlaco es una herida abierta en el corazón del Bosque de Agua. Cada árbol de oyamel que pasa por la avenida principal es un golpe directo a la reserva hídrica del Estado de México. Sin árboles no hay agua, y sin agua, el destino de la región es el desierto.
Se requiere acción inmediata para abordar la tala ilegal en Xalatlaco y la presunta complicidad de las autoridades locales. Es crucial que se investiguen a fondo estas acusaciones y se tomen medidas para proteger el bosque y garantizar la aplicación de la ley.
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