Desde hace más de 60 años, y por tradición familiar, pobladores y vecinos de la región de Texcoco, en el Estado de México, llevan a cabo en el municipio de Chiautla la representación de la batalla de Puebla del 5 de mayo.

En el evento participan más de un centenar de personas, entre adultos, jóvenes y niñas y niños, que han convertido en costumbre la recreación de uno de los momentos más importantes de la historia del país.

“En este evento participa todo el pueblo y el presidente municipal, que da la anuencia para que se lleve a cabo la colecta por parte de los integrantes del pueblo indígena y el ejército francés”, explicó Juan Manuel Muñoz Araujo, director del Centro Universitario UAEM plantel Texcoco.

De acuerdo con el catedrático, la recreación histórica es un fenómeno social que refuerza la convivencia de la comunidad y que será retomada este jueves 5 de mayo luego de dos años de haber sido suspendida por la pandemia de covid-19.

“La feria del 5 de mayo tiene como principio fundamental realizar un simulacro en seis momentos importantes y todo el proceso no puede pasarse de nueve horas, y tiene 6 momentos importantes que se han vuelto una tradición cultural de todo el pueblo”, agregó.

Los festejos inician desde las 8:00 de la mañana con la formación de los “nacos”, un grupo de vecinos de esa comunidad que representan al pueblo indígena comandado por Miguel Negrete, así como las filas de general Porfirio Díaz, quienes enfrentaron al ejército francés hace 160 años.

“Estos nacos tienen una similitud con los zacopoaxtlas y chopisques aquellos que integraban el ejército mexicano en la batalla de 1862”, contó.

Explicó que, entre música y baile, habitantes de esta localidad conmemoran el triunfo de los mexicanos, conformado por apenas 10 mil mexicanos ante el ejército francés, uno de los mejores preparados de la época.

La tropa de Texcoco está conformada por más de 500 personas y 18 cañones que representan a cada comunidad del municipio

Eduardo Contreras Ponce, catedrático de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) Texcoco y originario de Chiautla recordó que año con año la población retoma la tradición de rememorar uno de los triunfos más destacados de las fuerzas castrenses mexicanas desde principios del siglo XX.

El evento se desarrolla principalmente en la explanada de Chiautla y comienza cuando los llamados “nacos” se disponen a comer el itacate que llevan en su huacal para luego enfrentarse contra los franceses.

Lo significativo de ese momento, cuentan los docentes, es que la gastronomía que se comparte entre los nacos y la población es similar a la que se tenía el siglo XIX, lo que rescata los alimentos originarios de esa época.

“Lo que se comparten son ricos tlacoyos con tortillas hechas a mano, cabeza de res en barbacoa, nopales a la penca y, si algo sobresale, es el pulque criollo que se comparte en jarros de barro”, destacó.

En un tercer momento, quienes personifican a el general Ignacio Zaragoza, montado en su caballo, y a un lado María Cristina “La naca”, montada en un burro, y de tras de ellos todos los nacos avanzan a su encuentro con los franceses.

En el trayecto se aprecia el sonido de los cañonazos que van detonando los nacos y ahí empieza la algarabía de la “naca”, quien se caracteriza con portar un prominente vestido ampón.

“Al momento del encuentro entre nacos y franceses se puede apreciar su vestimenta, los franceses con un traje azul con rojo y un sombrero cilíndrico un poco alto, ellos portan una escopeta y los nacos visten una camisa y un pantalón corto de manta y un sombrero muy peculiar”.

Para la representación los “nacos” tienen que pintarse de color negro con el tizne que se obtiene de las ollas que están en el tlecuil.

“En el acto cinco se da el enfrentamiento, donde la gente puede apreciar un enfrentamiento, sobre todo los documentos que se leen, se hacen en un idioma náhuatl y se hacen sonar las campanas en señal de triunfo”, indicó el catedrático.

Al final, los nacos se trasladan al Palacio Municipal para detonar sus cañones, mientras lentamente bajan la bandera del asta y desaparece.

En la representación participan cerca de un centenar de personas, quienes al final del evento terminan tiznados de negro.


con información de hoy Estado de México

Por ADX