
Golpe a «Los Chuchines» en Capulhuac: Cae «La Rosario Tijeras» y destapa red de complicidad municipal
CAPULHUAC, EdoMéx. — La captura de Angélica Peñaloza Torres, alias *“La Rosario Tijeras”*, desató un fuertísimo escándalo en el municipio de Capulhuac. Señalada como una de las presuntas cabezas operativas de la célula delictiva de *“Los Chuchines”*, su detención el pasado 24 de julio dejó al descubierto una trama de corrupción, encubrimiento y protección oficial que salpica tanto al Ministerio Público como a los altos mandos del ayuntamiento local.
Peñaloza Torres, quien presuntamente ejerce como perita de la fiscalía y es cuñada de Jesús Martínez, líder del citado grupo criminal, fue asegurada por elementos de seguridad. Sin embargo, denuncias ciudadanas afirman que el coordinador del Ministerio Público, identificado como el licenciado Enríquez, intentó frenar su puesta a disposición para evitar que fuera procesada por delitos contra la salud, robo de vehículos, extorsión y narcomenudeo.
Complicidad en la cúpula local
La indignación de los habitantes de Capulhuac va más allá del ámbito judicial. Habitantes y comerciantes acusan directamente a la presidenta municipal, Sara Arellano, de estar coludida con la estructura delictiva. Según los señalamientos, la imposición de María Fernanda Guerrero como nueva comandante de la policía municipal respondió a acuerdos directos con el grupo criminal para garantizar la impunidad de sus operaciones en la zona además se presume que tiene una relación sentimental con la nueva comandante la presidenta municipal.
Esta captura ocurre meses después de la caída de Julián Martínez, alias *“El Menchito”*, otro de los cabecillas de la organización actualmente preso. Pese a su encarcelamiento, la red mantendría su operatividad bajo la gestión de su esposa, Sugey Hernández, y de la propia Peñaloza Torres.
Pobladores que trabajan honestamente día a día exigen la intervención inmediata de las autoridades federales y estatales para investigar a fondo al gobierno municipal y a la fiscalía local, ante el temor recurrente de que los encargados de brindar seguridad sean quienes protejan a la delincuencia.
