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PODER Y DINERO ARRASAN CON LA HISTORIA EN TIANGUISTENCO


PODER Y DINERO ARRASAN CON LA HISTORIA EN TIANGUISTENCO

No se trata solo de la destrucción de un inmueble con valor histórico. Hoy queda al descubierto que el poder y el dinero mueven montañas, luego de que, tras un presunto arreglo económico, Ismael Garduño Mejía y Juan Góngora habrían orquestado la demolición de una construcción emblemática para dar paso a una nueva plaza comercial en pleno centro del municipio.

La obra avanzó sin medir consecuencias y sin estudios de impacto, afectando directamente el patrimonio histórico del pueblo. La imagen que circula en redes sociales exhibe a quienes hoy son señalados como los responsables de esta demolición, producto —según denuncias— de compromisos arrastrados desde campañas anteriores, consecuencias que ahora pagan los habitantes de Santiago Tianguistenco.

Ciudadanos aseguran que la responsabilidad no recae únicamente en un grupo de amigos y allegados, sino también en funcionarios municipales que habrían guardado silencio, como el secretario del Ayuntamiento, Alejandro Alvirde, a quien señalan por firmar y permitir acciones sin cuestionar lo que realiza Ismael Garduño.

También se cuestiona la ausencia del síndico municipal, a quien califican como “de nombre solamente”, por no dar la cara ni defender al municipio. En el ojo del huracán queda además la presidenta municipal, de quien aseguran que quienes realmente gobiernan son otros, dejando a la autoridad formal como figura decorativa.

Los denunciantes exigen que se aplique la ley de la misma forma y que se investiguen otros hechos recientes, como los daños provocados por chemas durante la demolición de otra construcción con valor histórico ocurrida el jueves pasado.

“Que no nos vengan con discursos de Ciudad Limpia ni con candidatos de cuarta”, expresan vecinos molestos, quienes advierten que Tianguistenco está a punto de perder lo poco que le queda de historia, producto de decisiones tomadas desde el escritorio y no desde el pueblo.

“Disfruten lo que votaron”, concluyen, señalando que quienes hoy toman decisiones ni siquiera son de aquí, y dudan que algún día regresen a enfrentar el daño causado.


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